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"El Camino de
María"
Colección de
Libros Digitales:
"Virgo
Fidelis"


¡ Oh Virgen
fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!:
Haz
que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de la
historia, sepamos mantener
siempre intacta nuestra fe cristiana.
Marisa y Eduardo
Vinante
"El Camino de María"
Editores


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Icono de Theofhanes de Creta.
1546. Monasterio Stavronikita del Monte Athos.
Grecia.(*)
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En aquel tiempo, envió
Dios al Ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,
a una joven desposada con un hombre llamado José, de la
descendencia de David; el nombre de la joven era María. El
ángel entró donde estaba María y le dijo:
«Dios te salve,
llena de gracia, el Señor está contigo».
Al oír estas palabras,
ella quedó desconcertada y se preguntaba qué significaba tal
saludo. El Ángel le dijo:
«No temas, María,
pues Dios te ha concedido su favor. Concebirás y darás a luz
un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. El será grande, será
llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de
David, su padre; reinará sobre la descendencia de Jacob por
siempre y su reino no tendrá fin».
María dijo al
Ángel:
«¿Cómo será esto,
puesto que yo permanezco virgen?»
El Ángel le
contestó:
«El Espíritu Santo
vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su
sombra; por eso, el que va a nacer de ti será santo y se
llamará Hijo de Dios. Mira, tu pariente Isabel también ha
concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que
todos tenían por estéril; porque para Dios nada hay
imposible».
María dijo:
«Yo
soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que me has dicho». Y
el Ángel se retiró de su presencia.
(Lc
1,
26-38) |
Virgo Fidelis, Virgen Fiel
"...De entre tantos títulos atribuidos a la Virgen, a lo
largo de los siglos, por el amor filial de los cristianos,
hay uno de profundísimo significado:
Virgo Fidelis,
Virgen fiel. ¿Qué significa esta fidelidad de
María?¿Cuáles son les dimensiones de esa fidelidad?
La primera dimensión se llama búsqueda.
María fue fiel ante todo cuando, con amor se puso a buscar
el sentido profundo del Designio de Dios en Ella y para el
mundo. “ Quomodo fiet? -¿Cómo sucederá esto? ”, preguntaba
Ella al Ángel de la Anunciación. Ya en el Antiguo Testamento
el sentido de esta búsqueda se traduce en una expresión de
rara belleza y extraordinario contenido espiritual: “ buscar
el Rostro del Señor ”. No habrá fidelidad si no hubiere en
la raíz esta ardiente, paciente y generosa búsqueda; si no
se encontrara en el corazón del hombre una pregunta, para la
cual sólo Dios tiene respuesta, mejor dicho, para la cual
sólo Dios es la respuesta.
La segunda dimensión de la fidelidad se llama acogida,
aceptación. El “quomodo
fiet” se transforma, en los labios de María, en un
“fiat”. Que se haga, estoy pronta, acepto: éste
es el momento crucial de la fidelidad, momento en el cual el
hombre percibe que jamás comprenderá totalmente el cómo; que
hay en el Designio de Dios más zonas de misterio que de
evidencia; que, por más que haga, jamás logrará captarlo
todo. Es entonces cuando el hombre acepta el misterio, le da
un lugar en su corazón así como “ María conservaba todas
estas cosas, meditándolas en su corazón ” Es el momento en
el que el hombre se abandona al misterio, no con la
resignación de alguien que capitula frente a un enigma, a un
absurdo, sino más bien con la disponibilidad de quien se
abre para ser habitado por algo – ¡por Alguien! – más grande
que el propio corazón. Esa aceptación se cumple en
definitiva por la fe que es la adhesión de todo el ser al
misterio que se revela.
Coherencia, es la tercera dimensión de la fidelidad.
Vivir de acuerdo con lo que se cree. Ajustar la propia vide
al objeto de la propia adhesión. Aceptar incomprensiones,
persecuciones antes que permitir rupturas entre lo que se
vive y lo que se cree: esta es la coherencia. Aquí se
encuentra, quizás, el núcleo más intimo de la fidelidad.
Pero toda fidelidad debe pasar por la prueba más exigente:
la de la duración. Por eso
la cuarta dimensión de la fidelidad es la constancia.
Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e
importante es ser coherente toda la vida. Es fácil ser
coherente en la hora de la exaltación, difícil serlo en la
hora de la tribulación. Y sólo puede llamarse fidelidad una
coherencia que dura a lo largo de toda la vida. El “fiat”
de María en la Anunciación encuentra su plenitud en
el “fiat” silencioso que repite al pie de la
cruz. Ser fiel es no traicionar en les tinieblas lo que se
aceptó en público.
De
todas les enseñanzas que la Virgen da a sus hijos, quizás la
más bella e importante es esta lección de fidelidad..."
(Juan
Pablo II, extracto de la Homilía en la Catedral de la ciudad
de México, 26 de enero de 1979.)
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